"LOS GRANDES PROFESORES SIEMBRE HAN ENTENDIDO QUE SU VERDADERO PAPEL NO ES ENSEÑAR ASIGNATURAS, SINO INSTRUIR A LOS ALUMNOS. LA TUTELA Y EL ENTRENAMIENTO SON EL PULSO VITAL DE UN SISTEMA EDUCATIVO VIVO."
KEN ROBINSON
sábado, 12 de abril de 2014
viernes, 11 de abril de 2014
¿Cómo educar a una generación sin futuro?
Esta reflexión la tome de el blog de Salvaroj fue Publicado por Salvador Rodríguez Ojaos y al leerlo senti que estaban hablando de mis alumnos y no se si de los de tu escuela.
Debería ser obligatorio empezar así las clases cada día:
“Buenos días, ¿os ha sucedido algo interesante? ¿tenéis interés por hablar sobre algún asunto en particular?”
Es incuestionable que a partir de ahí, de los intereses reales de los alumnos, es como puede construirse mejor una sesión de aprendizaje, o bien, como puede crearse el clima de motivación adecuado para iniciar la labor docente.
El problema surge cuando los alumnos están tan desorientados, tan “perdidos” que no son capaces de encontrar motivación por nada. Los jóvenes de hoy tienen la sensación de haber llegado a un Point of No Return, y si el futuro no existe, su única preocupación es vivir el momento sin interés por nada que no sea inmediato.
En los tiempos que corren, una de las funciones esenciales de la docencia es recuperar la ilusión por el mañana de los millones de jóvenes que son incapaces de vislumbrar un objetivo de futuro, que no creen en unas instituciones que no les representan (que han acabado con su porvenir), que no encuentran ninguna razón para luchar por un mañana que es demasiado incierto.
Educar a una generación “perdida” es una dificultad más en la ya de por sí difícil tarea de educar.
Educar a la generación del “aquí y ahora” significa intentar que los jóvenes no queden al margen de la sociedad, no opten por una actitud de pasotismo o de destrucción compulsiva. Nuestra obligación como educadores es formar a estos jóvenes para que se enfrenten de forma constructiva y con espíritu crítico a un sistema que no funciona, a una realidad injusta que prioriza el beneficio de unos pocos en lugar del bien común, que facilita que la riqueza se acumule en unos pocos (poquísimos) en lugar de repartirse de una manera más equitativa y justa.
Algunos pensarán que este es un post “político”, pero yo creo que es un texto pedagógico, de justicia social, que no pretende defender ninguna ideología, sino apelar a valores humanos como la solidaridad y la justicia.
Ya lo he dicho en otras ocasiones, por mucho que se empeñen, la educación debe mantener su función de equilibrio social, de ascensor, de facilitar que no se pierda para la sociedad el talento de ninguna persona. La función de la educación no es solo alfabetizar, o preparar para el futuro laboral, educar es también dar esperanza, preparar a los alumnos para un mañana mejor.
No está dentro de las posibilidades de los docentes dotar a la juventud de un futuro mejor, pero sí que lo está el luchar cada día para que estos no caigan en el desánimo, en la desesperación, en el pasotismo absoluto y dotarles de las herramientas necesarias para que tengan espíritu crítico ante una sociedad que no funciona.
Para ello es necesario que los docentes sean cada día más profesionales, es decir, reciban un formación cualitativa y cuantitativamente mejor, y, a la vez, mantengan el entusiasmo intacto... aunque esto no sea tarea fácil en los tiempos que corren.
martes, 8 de abril de 2014
LA GENÉTICA AMPLIFICA LOS EFECTOS DE UNA MALA DIETA

El consumo de alimentos fritosmás de cuatro veces a la semana provoca el doble de efecto en el índice de masa corporal (IMC) en aquellas personas con la puntuación deriesgo genético más elevada en comparación con los individuos que presentan puntuaciones más bajas, según concluye una investigación que se publica en 'British Medical Journal'. En otras palabras, la composición genética puede amplificar los efectos de una mala dieta, dice un editorial acompañante.
¿Cuántos talentos hemos matado en la escuela?
¿Cuántos talentos hemos matado en la escuela?
Este articulo lo escribio Salvador Rodríguez Ojaos y lo publico en mi blog por que es lo que esta pidiendo la escuela inclusiva de tiempo pleno, vale la pena analizar su contenido.
"Ella decía que algunos de los niños no estaban hechos para estudiar, pero en cambio poseían un talento innato para la música y era una pena desaprovecharlo." Haruki Murakami: Los años de peregrinación del chico sin color. Tusquets Editores.
Aunque nos cueste reconocerlo, el mundo está lleno de abogados mediocres que podrían haber sido músicos excepcionales, de médicos desmotivados que hubieran sido poetas excelsos, de maestros sin vocación que hubieran llegado a ser pintores eminentes...
Esto es así porque una de las características de la escuela tradicional ha sido (y es) "probar que somos eficientes: aprende, recuerda, demuestra" (Richard Gerver), uniformizando a todos, ofreciendo como imagen del éxito educativo el éxito laboral y el reconocimiento social.
Una escuela donde la creatividad, lo diferente, se sanciona, se castiga, se corrige.
La escuela solo se ha ocupado (y se ocupa, salvo contadas excepciones) de la inteligencia lingüística y de la matemática e ignora por completa otro tipo de talentos. Es por ello que dicen que la escuela mata la creatividad... pero no es la escuela, es la sociedad y su falta de valores.
Además, la escuela no se ocupa en absoluto de los intereses de los alumnos, se centra exclusivamente en cumplir con un currículo obsoleto y carente de sentido. "Cuando la materia que se enseña no tiene nada que ver con los objetivos reales de los estudiantes, se olvidará por completo" (Roger Schank).
La escuela puede (y debe) fomentar la creatividad, potenciando los distintos talentos de nuestros alumnos. La escuela debe abrir mentes, debe fomentar el espíritu crítico, debe ser un mundo de posibilidades, debe ser multicolor y dejar de ser en blanco y negro.
"¿Cuántos talentos he matado en la escuela?" Debería ser una pregunta que nos planteáramos todos los educadores y ser consecuentes con la respuesta. Ojalá todos pudiéramos contestar: ¡ninguno!
viernes, 4 de abril de 2014
"Para ser parte de la solución, tienes que asumir que eres parte del problema"
Una frase de la que tendríamos que tomar nota en educación cuando nos refugiamos en los defectos de los alumnos y sus familias para quedarnos tranquilos, sentirnos justificados y dejarlo todo, absolutamente todo en el tejado de nuestros alumnos y familias.
Evidentemente, no todo depende de nosotros, pero que las cosas estén mal, que nuestros alumnos no tengan conciencia de la importancia de su formación y tengan la desgracias de haber nacido en una familia que no sólo no le aporte nada, sino que le resta, no nos aleja de ser parte del problema y nos confiere alguna responsabilidad como docentes y como sociedad.
Para algunos alumnos, somos su única tabla de salvación. No tenemos baritas mágicas, ni todo está en nuestras manos, pero debemos intentarlo en la medida en la que podamos sin escondernos en su situación.
¿Seríamos nosotros mejores en las circunstancias en las que han nacido y viven algunos de nuestros alumnos?
Para profundizar en este tema, recomiendo ver la película De la calle a Harvard
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